Tener ganas de más, ir a lo más alto sin tener lo básico.
Eso, lo queremos todos.
Todos hemos querído correr sin saber andar, bucear sin saber nadar, reir sin saber ver lo positivo.
Lo curioso, esque soñamos con esa meta, sin hacer nada para lograrlo, sin dominar lo básico.
Queremos ir demasiado rápido, queremos comernos el mundo sin conocimiento alguno.
Queremos hablar y tener la última palabra siempre, aunque no sepamos cual es el tema.
Queremos hacer lo que hacen los demás, sin darnos cuenta de que ellos antes, trabajaron para lograrlo. Queremos que nuestros sueños se cumplan con el soplo de una vela, con cruzar los dedos, con soplar una pestaña, con tirar una moneda a un poco o ver una estrella fugaz.
Queremos que nuestros sueño se cumplan, como sea, pero eso sí, soñando. Dejamos nuestros futuros, nuestras aspiraciones a la vida, nuestras metas a merced de la suerte; pensando que con arrrugar la frente y la nariz, haciendo un gesto de deseo, haya alguna posibilidad de que se cumpla.
Todos hemos querído correr sin saber andar, bucear sin saber nadar, reir sin saber ver lo positivo.
¿Por qué dejar que nuestros sueños sean únicamente eso, sueños? ¿Por qué no luchar para que se cumplan?
¿Por qué no buscar una motivación? Una motivación como puede ser un amigo de siempre, esa persona a la que esperas conocer algún día y quieres seguir sus pasos,una canción, o tus padres. ¿Por miedo al fracaso?
Ahora veo, más que nunca que la gente teme al fracaso tanto casi como a la muerte. ¿Por qué no arriesgarse? Puedes caerte muchas veces al suelo, pero el verdadero reto es saber levantarte. Solo, o con ayuda.
Finalmente tu meta será cumplida. Y, cuando se cumpla te acordarás de cuando querías correr sin saber andar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario